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domingo, 6 de septiembre de 2009

Eneagrama: Eneatipo Uno

En esta entrada voy a profundizar en el eneatipo Uno, cuya pasión o rasgo principal es la Ira.
Esta ira que tiene que ver con lo divino. Le da el permiso el nombre de dios y la justicia, “Esto es justo”. Ira moralista; uno se da permiso para hacer las cosas. Tiene la razón de lo divino. Puede decir, “convénceme”, pero ya tiene su idea fija, preestablecida. Están por encima del bien y del mal. En líneas generales, es la perfección.

Su rasgo: El perfeccionismo. Tratan de huir de su miedo a ser censurados, empeñándose en ser perfectos. Se trata de un tipo racional, idealista. Además es detallista. Se pierden en el detalle de forma trágica, como si fuera lo más importante del mundo.

Su voz es pausada, cortada, con entonación; respetan las comas, los puntos y aparte. Cierto regodeo en esa forma de llamar la atención.

Abundan en su lenguaje los “deberías”, el deber siempre desde lo correcto. Se permiten la autocrítica, pero no que les critiquen, ya que consideran que el resto son bárbaros, no son dignos.
Limitación en la creatividad porque el pensamiento está tan encadenado que no hay espacio para variaciones. Pensamiento lineal, cartesiano, “Esto es consecuencia de...”. Sentido de que son los que tienen razón; lo inesperado no tiene lugar.
Buen carácter para la administración. Lo lúdico les cuesta. Carácter serio, hierático, distante. Gran facilidad de pasar de una página a otra.
Resentidos, siempre tienen la razón. Sentimientos de ser más éticos, más críticos; esfuerzo para ser correctos. Poca valoración del placer propio y ajeno. Exigentes y, sobre todo, intolerantes.
Odian perder el tiempo. Sentimiento de culpa, de que las cosas se podrían hacer mejor. El bien lo relaciona con el tiempo, es decir, si se hace algo en menos tiempo es mejor.
Se sienten prácticamente obligados a ser honestos. Ser justos es importante para ellos. No entienden que su idea no sea válida aunque se le den razones. Descalifican. Se mueven entre lo bueno y lo malo. Lo correcto en relación a la justicia moral.

Los Uno pueden escapar de su trampa reconociendo sus nada realistas expectativas sobre sí mismos y sobre los demás y desprendiéndose de ellas. Empiezan a entender así que los criterios con los que juzgan al mundo no son verdades absolutas.
Del mismo modo que reconocen el valor subjetivo de muchas de sus opiniones, también comienzan a respetar los modos de ver las cosas y las teorías de los demás.

Construcciones humanas

La ira es un hacha que se multiplica,
que te arroja a un mar que queda muerto
como un extenso charco que a nadie le importa.

Después de la crispación de las voces,
de la piel pálida,
de las gotas de sudor en la frente
que nos impone
la escarcha de la nevera del alma
que se descongela.

Después del arsenal bélico de los verbos,
De las miradas gélidas, de los niños
caídos al vacío y prolongados en el tiempo,
después, la soledad insoportable
como un sonido monótono y estridente.

Cesan los ruidos, los pronombres de la selva,
los ciclos naturales de los seres vivos se paralizan,
todos los árboles son arrasados
por una atómica lengua de fuego.

Caes, impactas contra el espejo,
el duro y cerrado cristal de la bóveda
de tu cerebro hecho con viejos y tóxicos
metales herrumbrentos.

La ira: se recogen abundantes muestras de locura,
la sangre del corazón se convierte en barro,
la soledad es la música breve, tenebrosa

de un piano lanzado a la calle
desde la azotea de un rascacielos.

Poema de Víctor Yanes, de su libro "Cuando Yo era otro"
http://vctoryanes.blogspot.com/

jueves, 9 de abril de 2009

Eneagrama: Entrevista a Claudio Naranjo

Tras la breve introducción anterior al Eneagrama, quiero compartir aquí tres vídeos que componen una entrevista realizada a Claudio Naranjo, en la que además de hablar sobre el carácter, condensa las características principales de los nueve eneatipos:





Eneagrama: Breve introducción

El eneagrama, con una tradición de más de 4500 años, se comienza a conocer como protoanálisis (en la tradición sufí). También se le ha conocido con el nombre de Rasgo Principal. Se le atribuye a Gurdjieff la responsabilidad de acercar las enseñanzas del eneagrama a occidente.
Fue Claudio Naranjo quien reveló el protoanálisis de Ichazo, haciendo difusión del modelo que obtuvo de manera directa y personal de éste (algunos indicios hablan de que Ichazo fue miembro de una escuela Sufí, recibiendo influencias de la escuela de Gurdjieff a través de algunos discípulos suyos).
En el prólogo del libro "Carácter y Neurosis",una visión integradora, Claudio Naranjo cuenta como después de volverse en su camino de búsqueda, hacia el sufismo y de formar parte de un grupo bajo la guía de Idriesh Shah, fue invitado por un grupo de compatriotas chilenos a conocer a un maestro espiritual -Oscar Ichazo- que había bebido de las fuentes de aquel "Cristianismo esotérico" que Gurdjieff llamaba "El cuarto camino".
Claudio Naranjo comenzó con la descripción de los tipos de carácter y subtipos correspondientes, con una visión integrativa de la personalidad.
Según la tradición, estas enseñanzas siempre se imparten en presencia directa y en una relación maestro-discípulo donde la entrega y confianza juegan un papel muy importante.
Fueron discípulos de Claudio Naranjo en Berkeley-California: Helen Palmer, Kathleen Speeth, Bob Ochs. Quienes a su vez entrenaron a otras personas.

El trabajo inspira a mirar para adentro y a tomar responsabilidad. Alienta a que cada uno pueda hacer su propio autodiagnóstico.
Dentro de nosotros tenemos los nueve eneatipos y por otro lado uno de ellos predomina. Y dentro de esos nueve cada uno a su vez incluye tres subtipos.
Los verdaderos maestros como Gurdjieff, Ichazo o Naranjo lo incluyen dentro de sus enseñanzas como parte de una totalidad que funciona dinamicamente, "el todo es más que la suma de sus partes".
El eneagrama se aprende dentro de un contexto, en grupo, con alguién que "sabe" sobre el tema y su estudio es un camino de extraordinaria riqueza.
Cuanto mayor es el autoconocimiento, mejores son las posibilidades de un cambio consciente.
El propósito de el trabajo terapéutico es "buscar la verdad". El eneagrama es una sutil y poderosa herramienta para lograr este propósito.
Según el sistema del eneagrama existen nueve tipos de personalidad humana o nueve rasgos característicos. Lo que se intenta no es salir de nuestro rasgo principal sino observarlo para combatir la automatización de nuestras vidas.