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miércoles, 1 de junio de 2011

GRUPO DE AYUDA MUTUA PARA PERSONAS EN DUELO POR LA MUERTE DE UN SER QUERIDO


Próximamente, en Santa Cruz de La Palma se pondrá en marcha un Grupo de Ayuda Mutua para personas en situación de Duelo por la muerte de un ser querido.


Son grupos que están formados por personas que hemos experimentado la pérdida de un ser querido y que nos encontramos de forma regular y formal para poder compartir vivencias e intercambiar recursos a fin de poder aliviar el sufrimiento y adaptarnos mejor a los cambios y retos de la nueva situación.

El grupo nos beneficia porque ofrece a los participantes un espacio de apoyo emocional donde cada persona puede expresar sus sentimientos libremente sin que por ello se minimice o juzgue la intensidad. Este alivio emocional también repercute en una mejora a nivel físico. El compartir experiencias similares reduce la sensación de aislamiento y a la vez normaliza y valida la vivencia de duelo sea la que sea.

Le puede interesar a todas aquellas personas que se encuentren en un proceso de duelo por la muerte de un ser querido y que percibe la necesidad de una ayuda externa más allá del sistema de apoyo familiar y relacional.


Información:

Para formar parte del grupo habrá una entrevista previa.

El grupo es gratuito.

El grupo será facilitado por:

- C. Esther Cabrera Martín.

Teléfono: 676957087

cecabreram@telefonica.net

- Aida Pérez Lorenzo

aidaperezlorenzo@gmail.com



viernes, 4 de marzo de 2011

"Unas 200.000 personas al año no superan el duelo"


"Unas 200.000 personas al año no superan el duelo"

Las facultades de Psicología no han tratado nunca el tema del duelo en profundidad, también por la ausencia de modelos. El modelo Integrativo relacional ofrece un marco teórico para la comprensión de la experiencia de pérdida.

Las unidades de duelo podrían estar adscritas a la atención primaria, a paliativos, centros de salud mental y fundaciones públicas y privadas.

viernes, 23 de julio de 2010

Reflexión de Alba Payás sobre el Duelo

Quiero compartir esta interesante reflexión de la psicoterapeuta Alba Payás sobre el Duelo con todos aquellos que estén interesados en este apasionante tema que es la vida y la muerte, la muerte y la vida:


La psicoterapeuta Alba Payás reflexionaba sobre el duelo
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sábado, 6 de junio de 2009

Atención psicológica al final de la vida

El objetivo desde nuestro rol profesional es colaborar en la promoción del bienestar de la persona y sus allegados, facilitando el alivio del sufrimiento y promoviendo el máximo bienestar posible.

Merece una especial referencia el principio de autonomía, ya que el deterioro progresivo de la persona puede llevar a presuponer la ausencia de capacidad de ésta para tomar sus propias decisiones y, por ello, es necesario recordar que, mientras el nivel de conciencia lo permita, la máxima autoridad sobre la vida y, por lo tanto, sobre las decisiones que respecto a ella se tomen, la tiene siempre la propia persona y se han de evitar actitudes paternalistas y de sobreprotección inadecuadas.

El paciente necesita información sobre su enfermedad, pero también tiempo y espacio para compartir pensamientos y sentimientos sobre su situación.

Proporcionar al paciente apoyo psicológico, compañía, saber escucharlo etc., puede ser tan importante o más que aplicar correctamente una técnica o tratamiento para el dolor, y a menudo más difícil porque la muerte moviliza muchas emociones, tanto en quien ha de enfrentarse a ella, como en sus allegados, así como en los profesionales que están a su cuidado.

Al dar apoyo emocional se crea una relación terapéutica en la que el enfermo no se siente juzgado ni marginado, sino entendido y ayudado para poder confrontar, desde la acogida y el respeto, sus temores, deseos y necesidades.

Determinadas actitudes, que podríamos calificar de mínimos por la bioética moderna, coinciden con las actitudes formuladas por uno de los pioneros del counselling, Carl Rogers, siendo fundamentales: a) la empatía: disposición o habilidad para comprender y transmitir comprensión a la persona que estamos acompañando; b) la congruencia/veracidad: expresarse en coherencia con lo que se vive y se siente; y c) la aceptación incondicional: aceptar, sin reservas y sin juicios de valor, la biografía de la persona, su modo de vivir.

El objetivo global es ayudar a que las personas vivan del modo más pleno y satisfactorio posible. El counselling puede estar implicado en la dirección y resolución de problemas específicos, la toma de decisiones, el proceso de hacer frente a las crisis, el trabajo a través de los sentimientos o los conflictos internos, o la mejora de las relaciones con las demás personas. El papel del profesional es facilitar la tarea del paciente, a la vez que respeta sus valores, sus recursos personales y su capacidad de autodeterminación".


martes, 28 de abril de 2009

La Vida y la Muerte y... la Vida

Como he comentado, una de las áreas de intervención de la psicología en la que me interesa seguir profundizando es en la preparación para morir y en la atención al duelo.

Hace ya casi 12 años tuve la gran suerte de asistir al Congreso Internacional celebrado en Maspalomas, "Vivir es Morir, Morir es Vivir", organizado por la Escuela para Aprender a Vivir, dirigida por Bonifacio Cabrera. En aquel momento, cuando me planteé ir, era mucho más inconsciente que ahora (es normal, tenía 12 años menos y muchos más pajaritos en la cabeza). A priori pensé que un congreso sobre la muerte tenía poco que ver conmigo, ¡yo que estaba tan viva, qué interés podía tener en este tema!, pero aún así decidí ir y es a partir de este momento, cuando se despierta en mí un verdadero interés por ahondar en esta parte de mi vida, la muerte, porque ahora sé que aprender a morir es estar despierto.

Sin duda alguna, fue la ponencia de Alba Payás, la que más me emocionó, de la que más aprendí: de su formación con Elizabeth Kübler Ross, entre otros y de su experiencia como acompañante de personas y familias que afrontan pérdidas, como ocurre en la enfermedad, la muerte y el duelo.

Según sus propias palabras, todos nos enfrentamos a pérdidas a lo largo de nuestra vida, así nuestra vida es un constante acontecer de duelos: la pérdida de un animal querido cuando niños, la separación de un amigo, un traslado de escuela; el duelo por no habernos sentido queridos, de sabernos imperfectos, de no tener lo que deseamos, la pérdida de un amor...todos los momentos en que nos hemos sentido abandonados o rechazados, los cambios del ciclo de la vida, la impermanencia de nuestro cuerpo, el no poder controlar lo que sucede a nuestro alrededor, contemplar el hambre en el mundo, la desolación y el abuso de poder. Todo este sufrimiento es el reflejo de pequeñas o grandes pérdidas.

La primera tarea del proceso de duelo es lograr la aceptación de la realidad de la pérdida, pero la primera reacción natural humana frente a esa pérdida es negarla como mecanismo de defensa para evitar el dolor. Esta negación nos permite regular el acceso a la consciencia de la cantidad de información que estamos dispuestos o preparados para aceptar en un momento determinado (Horowitz et al. 1984). Es un dosificador de la realidad que da tiempo, ya que el tiempo es esencial en el duelo.

Una vez la realidad de la pérdida ha sido aceptada, este paso implica la entrada a raudal de los sentimientos.

La elaboración emocional es la tarea más difícil del proceso de duelo. Las reacciones normales de dolor incluyen confusión, ira o enfado, tristeza, culpa y alivio. Estos sentimientos necesitan manifestarse para poder resolverse, pero la ausencia de un espacio de reconocimiento para la expresión de estos sentimientos socialmente inaceptables es uno de los escollos más importantes de la elaboración del dolor emocional. Así, el duelo patológico suele estar causado por la represión de estas respuestas emocionales.

Por lo aprendido a través de cursos, congresos y literatura y por mi propia experiencia en la atención a las personas, entiendo que el acompañamiento en este proceso, consiste en animar a la persona a expresar sus pensamientos y sentimientos reprimidos y es donde nuestra labor puede ser muy útil. Acompañar, ayudando a las personas a liberarse del dolor y, en muchos casos, también de la culpa.
Fotografía de Aida Esther Pérez Lorenzo