lunes, 24 de agosto de 2009

¿Síndrome postvacacional?


Mi pregunta es: ¿existe el síndrome o depresión postvacacional o se trata acaso de otra invención de la acomodada sociedad en la que vivimos en la cual se pretende etiquetar cualquier síntoma de malestar? Ustedes, ¿qué opinión tienen?
El llamado socialmente síndrome postvacacional se manifiesta a través de fatiga, falta de apetito, malestar, tristeza e irritabilidad.
Muchos expertos coinciden en afirmar que no se trata de una patología en sí, sino de un estado de ánimo, más o menos negativo, relacionado con el índice de satisfacción personal que cada cual obtiene de su propio empleo. Así, este síndrome, afecta más a los que están descontentos con su trabajo.
Lo cierto es que no pasa desapercibido que en muchas ocasiones, la vuelta al trabajo después de unas placenteras vacaciones, suele conllevar una dificultad de adaptación a la actividad laboral, entonces, ¿a qué es debido? Se apuntan varias causas siendo, la principal el desajuste horario, seguida del cambio de ritmo diario, cambio en las comidas y, sobre todo, en nuestra actividad social relacional.
Pero, sin embargo, no nos afecta por igual a todos, porque además de las características propias del entorno laboral, existe una variable que es individual: la percepción subjetiva, la vivencia de cada uno a la vuelta al trabajo, y esta vivencia puede ser positiva o negativa, dependiendo en gran parte de nosotros.
Dicho esto, el planteamiento es: ¿qué podemos hacer para que sea una vivencia positiva?
La sociedad española de medicina de familia y comunitaria (SemFYC "Síndrome Postvacacional") hace una serie de recomendaciones para facilitar una mejor adaptación en los primeros días de trabajo. Así, algunas de las medidas para prevenir su aparición serían:
- Intentar regular los horarios y el reloj biológico los días previos a iniciar el trabajo.
- Planificar al menos dos días del final de las vacaciones como período de adaptación a la incorporación al trabajo.
- En la medida posible, incorporarse al trabajo regulando la intensidad de la actividad.
- Dormir más horas los primeros días de incorporación al trabajo con un horario bien regulado.

Por otra parte, las medidas psicológicas que propone la SemFYC son:
- Evitar tener la sensación de que las vacaciones son un estado absolutamente opuesto al período de trabajo.
- Intentar organizar y planificar los primeros días para tomar el control sobre la jornada laboral.
- Saber que se trata de un malestar propio de los primeros días y evitar darle mayor importancia.
- Evitar tomar una actitud de queja y malestar constantes.
- Planificar actividades gratificantes para los días laborales, encontrando espacios y tiempo para las actividades de ocio.
- Afrontar la vuelta al trabajo como un nuevo período vital en el que se pueden desarrollar nuevas actividades para el crecimiento personal.
- Si una persona está afectada por la vuelta al trabajo, no debe tomar decisiones importantes sobre su futuro laboral.

Según comenta a CF Julio Vallejo, jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Bellvitge (Barcelona), "se tiende a medicalizar la vida cotidiana porque la sociedad está orientada hacia la búsqueda del placer y se intenta evitar el sufrimiento a toda costa, cuando lo razonable sería pensar que forma parte de la vida". Los expertos coinciden en que vivimos en la sociedad del bienestar, tanto físico como psicológico, y cada vez hay menos tolerancia al estrés, por eso se tipifican más síndromes que en realidad no son tales.

Los médicos de familia aconsejan no tomar ningún medicamento y acudir a la consulta si los síntomas no remiten en dos semanas. En esta situación de prolongación en el tiempo es necesario consultar, pues se podría estar ante un problema de otra naturaleza que requerirá una atención diferente.


6 comentarios:

José Barroso dijo...

Bueno, según mi punto de vista, y dejando aparte las razones puramente de adaptación física de horarios, comidas e incluso vestido y calzado, que las hay, cuando el sindrome es muy agudo es una demostración mas de una resistencia mas al cambio personal. El intervalo vacacional suele coincidir con una revisión mas o menos profunda de nuestra posición, no solo laboral, sino incluso personal, sobre todo a nivel familia y pareja (Se reanuda el contacto diario y contínuo familiar, interrumpido en el resto del año por el trabajo), ewl resultado de esas revisiones conduce a un cierto deseo de modificación de hábitos o incluso de vida, y el contacto de nuevo con la rutina hace que muchos se resignen y adopten posiciones casi depresivas y otros se rebelen, con las situaciones derivadas que eso conlleva. Desde luego el tema es apasionante y da para mucho. Saludos

Víctor Yanes dijo...

Si entendieramos las vacaciones como parte más de la vida de una persona y no la idializaramos tanto. Hay algo que dice José Barroso que me parece un interesante apunte; la reanudación del contacto con la pareja, los hijos o la familia en general, ¿hasta que punto hay personas que reanudan su actividad laboral sacudidas por la incapacidad de cominicarse con sus seres queridos en el un periodo como el vacacional? ¿no añade esto más depresión a la vuelta al curro?

Angel Cabrera dijo...

No existe el síndrome postvacacional. Existe el síndrome antilaboral. :)

María José Belda Díaz dijo...

Tal vez tendríamos que retomar cuando se puede hablar de síndrome y cuando no. LA verdad es que sin poner etiquetas al asunto creo que cada uno lo vive a su manera y le toca en su forma de interpretar la vida. Para mí siempre ha sido el final de las vacaciones un periodo de melancolía , que junto al Otoño y sus días más cortos, sus ocres en la tierra y arboles, me han llevado a sentir un hasta pronto a esa sensación de libertad que da el no tener horarios, disfrutar de la playa, y el pescadito fresco, los atardeceres, el verme morena y sentirme más jovial.
De todas formas recordemos que este año unos 3.500.000 de personas (por decir alguna cifra), estarán deseando encotrarse con este llamado o no Síndrome.
Besos Aida, ¡Interesantes tus Post!

Aida Esther Pérez Lorenzo dijo...

Así es, se consideran acontecimientos vitales estresantes, entre otros, los cambios en el número de encuentros y relaciones familiares y las vacaciones. Por ello, entendemos que el período vacacional puede propiciar el aumento de conflictos o tensiones en el núcleo familiar, al darse una convivencia más estrecha que en el resto del año.
Quizá cuando aprendamos a aceptar a cada uno tal como es y entendamos que cada uno tiene un carácter diferente y al tiempo, intereses y necesidades propias, la convivencia se hará más fácil, creándose un equilibrio proporcionado entre la cercanía y la distancia en las relaciones que es necesario mantener para propiciar un adecuado clima emocional en la familia.

Flor dijo...

Buenas, Buenas, queria dejarte un comentario a nivel general, muy interesante tu blog, nutritivo y sin calorias!Je, nos lleva a pensar y hacer praxis.
Estas invitada a mi blog.
Cariños.